Esto no es lo que tienes que hacer a diario con tu perro.

Queda claro, ¿no?

Un perro necesita cubrir unas necesidades de actividad física y mental (recuerda que puedes consultar nuestro artículo Consejos básicos para propietarios de perros), tener una rutina que le ofrezca previsibilidad, mantener una comunicación correcta con el guía de forma bidireccional (tú tienes que hablar perro; él tiene que hablar humano). Pero, lo sabemos, puedes tener un par de malos días, coger la gripe, un pico de trabajo puntual, la pobre tía Paqui ha fallecido… y ese tiempo que le dedicas al Tobby se reduce por unas horas o por un par de días. A todos nos ha pasado, y quien diga que no, miente, porque la vida es así.

Si intentamos cubrir esas obligaciones y responsabilidad diaria de tener un animal en casa con pautas como las que presentamos a continuación, lo que sucederá es que perderemos vínculo, el perro no tendrá una rutina completa y, es posible, que enferme, no gaste energía y su actividad derive a conductas destructivas o estereotipadas y, en definitiva, que no nos estemos comportando como unos buenos guías. Un perro exige responsabilidad y dedicación, y eso tiene que quedar muy claro siempre.

Dicho esto, vamos a ver cómo podemos cubrir lo mejor posible sus necesidades, esos días que no tenemos tiempo ni para ir al baño, ¿vale?

Sacar a pasear a tu perro cuando tienes poco tiempo

Llegamos. No hay tiempo. ¡Oh, Dios! Acabo de cruzar la puerta de casa y ya tengo que largarme, y Tobby mirando sin entender. Pues respira hondo y asume que tienes poco tiempo: relájate. ¿Por qué? Cuanto más nervioso o nerviosa estás tú, más transmites a tu perro. Aquí lo típico es coger correa, salir pitando e intentar hacer un paseo a toda mecha.

No. De eso nada.

Tú coges, sales de casa más relajado o relajada de como sales por norma todavía y le dejas al perro hacer lo que necesite hacer: primero, necesidades fisiológicas, claro —caca, pis, ya sabes—, después que huela, que pasee, que observe, que vaya a su ritmo y a su rollo. Mejor andar 500 metros juntos y volver, que intentar hacer 3 kilómetros a toda prisa.

En este sentido, cuando volvamos a casa, podemos sacar partido a juguetes de perro (alfombras olfativas, Kongs, etcétera) que nos sirvan para estimular, relajar y cansar a nuestro colega. En la línea en la que empezábamos este artículo, hablamos de, como máximo, un par de días puntuales, porque el paseo es una de las necesidades básicas de cualquier perro.

Poco tiempo, pero ya en casa

Aunque cada situación y cada persona es un mundo, nosotros te recomendamos que, si ya puedes estar con tu perro, que intentes mantener unos mínimos en su rutina (vale, en vez de pasear 1 hora, pasead 30 minutos por la tarde), pero en el caso de que no puedas salir, aprovecha para intentar mantener contacto (físico) con tu perro (caricias, cercanía, etcétera). Esto os ayudará a mantener y fortalecer vuestro vínculo y a compartir momentos de relax.

Practicar obediencia o empezar a enseñar una habilidad

La estimulación mental del perro tiene muchas facetas y una de las más interesantes es la obediencia de utilidad (sentado, tumbado, pasear en junto, pasear sin tirar de la correa, venir a la llamada y la orden de liberación) y las habilidades caninas. Siempre que sea posible, e incluso con un perro bien enseñado, deberíamos dedicar unos minutos cada día o cada pocos días a practicar obediencia o a enseñarle nuevas habilidades.

Hay múltiples opciones a las que podemos sacar partido en unos pocos minutos: practicar una nueva habilidad girar sobre sí mismo (twist), slalom (entre las piernas), dar la pata, target, coger y soltar objetos, abrir y cerrar puertas, y muchas otras— o reforzar las órdenes básicas, tanto en tiempo como en precisión o velocidad de ejecución (sentado, tumbado, etc.). El ejercicio mental cansará a nuestros perros mucho más que el ejercicio físico y propiciará que estén más relajados y equilibrados, pese a no poder dedicarles mucho tiempo.

Otra opción, juego con cuerda, pelota o mordedor

Para nosotros el juego debe ser algo consciente —o sea, que no te diremos, como hemos leído en otras páginas, que te cuelgues un juguete para que tu perro lo persiga, porque quizá a tu perro se la sople, hablando claro, o todavía peor, reduzcas su motivación por el juego, ya que se convertirá en algo aburrido—. Si tu perro no se sobreexcita demasiado con el juego y le cuesta recuperar su estado de calma y, además, ya habéis establecido los tiempos de juego y descanso, puedes jugar unos minutos con pelota o mordedor.

Ten presentes un par de cosas:

  • Hay perros para los que cinco minutos de juego, es mucho peor que nada de juego: esto es importante; sobre todo, ocurre cuando el inicio y el fin del juego no está claro para el animal
  • Deberías enseñar a tu perro a coger, soltar y traer objetos con calma: si no sabe, elige otra opción

Aprovecha la hora de comer

Para esos días con poco tiempo (aunque, en realidad, puedes hacerlo a diario como juego de olfato con una parte de su ración), esparcir parte de la comida de tu perro por el suelo es una buena forma de que use su olfato y se distraiga unos minutos: cuanto mayor sea el espacio en el que tiene que buscar, más tiempo estará ocupado y utilizando su olfato. La opción más higiénica para un piso es la alfombra de olfato, de la que ya hemos hablado antes, pero si no hemos iniciado al perro a buscar entre los pliegues de la alfombra, es mejor empezar por «un sembrado».

Otras opciones son:

  • Ofrecer un Kong relleno de salchichas, paté y otros alimentos
  • Llenar con paté o similares el interior de un Kong y congelarlo
  • Ofrecer masticables (orejas, tendones, huesos, etcétera)

Sin embargo, es importante valorar con calma todo lo anterior más allá del sembrado (si no hay un trabajo previo, sobre todo), pues, hay animales para los que un simple Kong puede generar frustración (no, el Kong no es mágico ni la panacea para cualquier problema, por mucho que se repita), mientras que, para otros, aunque les colguemos el juguete relleno de comida y tengan que hacer «el pinopuente», se aburrirán o resolverán enseguida. Cada perro es un mundo, así que descubre qué funciona con el tuyo: ¡también puedes preguntarnos a nosotros!

Si necesitas más ideas, ¡escríbenos!