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¿Cómo demostrar a tu perro que lo quieres?

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¿Cómo demostrar a tu perro que lo quieres?

Hoy, 14 de febrero, las redes se llenan de fotos y vídeos de aquellos a los que más amamos, y, en este grupo, nuestros queridos compañeros de cuatro patas tienen un lugar especial a nuestro lado, ¿verdad? En días como hoy nos sentimos en la necesidad de expresar cuánto queremos a aquellas personas (¡y animales!) especiales que están a nuestro lado, pero ¿sabemos cómo demostrar a un perro que lo queremos o humanizamos nuestra relación con ellos con los perjuicios que esto supone?

Vamos a hablar un poco sobre este tema, ¿te parece?

César Millán es, muy probablemente, el adiestrador más conocido del mundo. Sin embargo, según el GrETCA (Grupo de Etología de la Asociación de veterinarios españoles de pequeños animales) y la Facultad de Veterinaria de la UAB, su método puede criticarse por 1) la ausencia de base científica, 2) la omisión de una correcta valoración sobre el bienestar del animal y 3) las consecuencias desinformantes que el programa tiene sobre la sociedad (aquí más información).

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Cesar Millán posando con algunos de los perros de su manada. ©ABC

Aun así, al César lo que es del César: Millán tiene una gran experiencia con perros y es una celebridad en la lectura de perros pero, detrás de las cámaras, las críticas le llegan por no mirar por el bienestar animal durante las modificaciones de conducta y por utilizar técnicas, refuerzos y castigos que no se adaptan al conocimiento científico actual ni a unas bases mínimas de la ética animal que reconocemos hoy (el mayor reproche contra el mexicano es que sus métodos pueden llegar a provocar lo que se conoce en adiestramiento como indefensión aprendida). Y, del mismo modo, el adiestrador mexicano no está donde está por casualidad: también sabe, y mucho, sobre la psicología de los perros, aunque, a veces, la obvie con el fin de simplificar un tratamiento o por el mero espectáculo televisivo.

Humanizar a los perros es maltrato animal

El día de San Valentín parece el momento perfecto para recordar algo sobre lo que Millán tiene más razón que un santo y que muchos otros profesionales suscriben: Tratar a un perro como un ser humano también es maltrato animal”. Si bien es cierto que muchos de los problemas a los que un educador canino se enfrenta en el día a día están vinculados a una sociabilización deficiente, una mala gestión de la correa en los paseos, el refuerzo inconsciente de conductas que afectan negativamente al animal —el ejemplo típico es ir a “consolar” a nuestros perros cuando están aterrorizados por culpa de los petardos u otros ruidos fuertes—, también se ha convertido en un problema recurrente la humanización o antropomorfización de los perros.

Algunos de los ejemplos más repetidos de esta humanización son:

  1. Pasear a tu perro en un carrito, impidiendo que huela, camine, explore el entorno, y generándole graves problemas de inseguridad por algo tan simple como no poder tocar el suelo.
  2. Castigar a un perro por algo que ha hecho al volver a casa (pis, caca, romper el jarrón de la abuela) y que, en ningún caso, relaciona con su comportamiento anterior, sino que, simplemente, utiliza contigo señales de calma o apaciguamiento encaminadas a disminuir la tensión y el estrés del individuo hacia quien las emiten (tú).
  3. Interpretar estados emocionales o necesidades fisiológicas desde un punto de vista humano: las hembras deben parir una vez en la vida, mi perro siente celos, etcétera.

Estos son solo tres ejemplos muy típicos de una larguísima lista que incluye desde “adornos” que provocan dolor, incomodidad o inseguridad en el perro (no estamos hablando de abrigar a un chihuahua en invierno para que no pase frío: eso es sentido común) hasta modas peligrosísimas como poner purpurina en los genitales de los perros, una higiene excesiva o la sobreprotección. ¿Y a qué nos referimos aquí? A no dejar al perro hacer cosas que su fisiología sí le permite hacer: beber del río, jugar con otros perros, saltar, correr… ¡ser perro!

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Por qué amar a tu perro significa dejarle ser perro

Todo lo anterior puede significar generar en nuestros compañeros graves problemas que, como guías, deberíamos tratar de evitar. Si no dejamos a nuestro perro ser perro (y le tratamos como lo que es: un miembro más de la familia, pero de otra especie) el animal puede desarrollar problemas de conducta que van desde el estrés, la ansiedad o la ansiedad por separación (que se suele traducir, entre otros, en comportamientos destructivos, ladridos constantes, estereotipias como perseguirse la cola, deposiciones en lugares inadecuados, etcétera) hasta reactividad o episodios de agresividad.

Algunas de las conductas más visibles en programas televisivos como los que mencionaba por arriba son patologías como el hiperapego (que no hay que confundir con la ansiedad por separación, aunque pueden aparecer unidas a menudo), que se traduce en una dependencia obsesiva y una relación tóxica con el propietario, las dificultades de comunicación e interacción poco natural con perros y personas, los problemas de manipulación, la falta de sociabilidad con congéneres o la protección de recursos (donde el recurso, muchas veces puede ser el guía en este caso).

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A menudo, las consecuencias suelen ser mucho más visibles que las causas, y ese es uno de los grandes problemas que la educación canina debe afrontar cuando las familias han considerado que humanizar a los perros y tratarlos como a bebé es una buena forma de educar a un cachorro e incluso a un perro adulto.

Por descontado, las patologías o problemas de comportamiento de un perro (que siempre requieren de una valoración profesional) pueden tener un componente genético (es decir, una predisposición hereditaria: fisiológica), pero, en muchos casos, el peso recae en el proceso de cría, educación y adiestramiento.

En definitiva, si lo que queremos es un perro sano en todos los sentidos, deberíamos asegurarnos de que estamos dándole un estilo de vida acorde a sus necesidades, y no a las nuestras: esto no es excluyente de llevarle a la peluquería u ofrecerle premios o masticables apetitosos de vez en cuando, ni de quererle con locura, sino de asegurarnos que todo lo que hacemos le aporta cosas positivas en su vida y le deja seguir siendo perro. Esa es la mejor forma de demostrarle cuánto nos importa.

¡Feliz día de los enamorados!

¿Quieres demostrar que quieres a tu perro? ¡Busca formas de reforzar vuestro vínculo!


Para ampliar información:

By | 2019-02-15T09:29:11+02:00 febrero 14th, 2019|Educación canina y adiestramiento, Salud canina|2 Comments

About the Author:

33. Escribo, practico kendo y llevo una década trabajando en marketing. ¡Ahora pego un salto hacia el mundo de los perros gracias a Dog'N'Roll!

2 Comments

  1. […] también alcanza a las ONG y este, a mi modo de verlo, es un ejemplo perfecto. Hoy, por ejemplo, publicaba un artículo sobre cómo querer a los perros (y por qué no humanizar nuestra relación con ellos), y este gráfico de Google Trends (fig. 8) […]

  2. […] No tratar al perro como un perro, es decir, lo que se conoce como humanizar a nuestros animales. Sobre esto hablamos en un artículo anterior titulado: ¿Cómo demostrar a tu perro que lo quieres? […]

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