El sistema de identificación canina es uno de los puntos imprescindibles que todo guía debe conocer. Se trata de una herramienta que ofrece un plus de seguridad ante la pérdida del perro y resulta imprescindible para cumplir con la normativa de tenencia responsable de mascotas.

¿Cómo se identifica a tu perro?

Para identificar a tu perro, se establece el siguiente protocolo vinculado a la inserción de un microchip tan pequeño como un grano de arroz:

Colocación del microchip

El veterinario implanta un microchip por vía subcutánea (en Europa, se coloca en la región izquierda lateral del cuello o en la zona interescapular). El chip tiene un tamaño de alrededor de 8 milímetros de largo y 1 milímetro de ancho. Para insertarlo en el perro, se utiliza una herramienta similar a una jeringuilla (más grande y afilada) con el objetivo de insertarlo en una zona intramuscular profunda y evitar que se mueva o pueda ser retirado.

Identificación mediante microchip

Si, tras un desafortunado accidente, alguien encuentra a nuestro perro perdido, el chip permite para recuperar todos los datos asociados al perro (guías/propietarios, teléfonos, dirección) a través de un lector del que disponen en clínicas veterinarias, ayuntamientos, centros de acogida y comisarías.

Otras buenas prácticas para identificar a tu perro

Que quede claro: que tu perro lleve microchip, no debería hacerte olvidar otras buenas prácticas para identificar rápido a tu perro. Por ejemplo:

  • Es muy importante que, en la calle, el perro use collar y placa identificativa, por lo que acostumbraremos al animal a su uso
  • Una buena llamada y trabajar el control del guía con su perro y el autocontrol propio del animal, evitará muchas situaciones de riesgo, tanto si paseamos con el perro atado como si el animal va suelto por los espacios en los que puede ir
  • Trataremos siempre de no exponer al perro a situaciones de peligro, como quedar atado fuera de una tienda o un supermercado: es importante tener presente el concepto de supervisión activa con nuestros animales (es decir, incluso cuando el perro está educado, hay que recordar que nosotros podemos relajarnos, pero es nuestra responsabilidad supervisar su comportamiento en sociedad)

Esta entrada pertenece a nuestra Guía con consejos básicos para propietarios de perros. ¡Consulta otras entradas en el enlace!