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Por qué mi perro tira de la correa

//Por qué mi perro tira de la correa

Por qué mi perro tira de la correa

Cuando empezamos cualquier taller o módulo del curso de perro urbano Buen Ciudadano Canino de Dog’N’Roll esta es una de las preguntas más típicas que nos hacen (¿por qué mi perro tira de la correa?). En broma (pero no tanto), solemos dar la siguiente respuesta: porque quiere llegar a un sitio. Esa es la clave en el 90 % de los casos.

Por descontado, hay muchísimas situaciones y habría que analizarlas una por una para dar respuesta (¿hacia dónde vais? ¿vais al parque? ¿hay otros perros cerca? ¿cuánto mide la correa? ¿tu perro es un cachorro? ¿cuál es su estado emocional? ¿tiene miedo?). Por lo tanto, este es uno de esos temas y artículos que debes leer sin buscar una verdad absoluta, porque los perros tiran de la correa por mil razones, pero hay una ley universal que se cumple siempre, así que empezamos por ahí, ¿vale?

TU PERRO TIRA DE LA CORREA PORQUE LE FUNCIONA.

Parece evidente, pero quizá no lo es tanto, ya verás. Vamos a reformular la frase anterior, ¿de acuerdo? Tu perro tira de la correa porque tirando consigue aquello que quiere, y consiguiendo aquello que quiere, se refuerza en la conducta de tirar.

¡Algunos ejemplos para verlo más claro aún!

Situación A: Tu perro ve a Juanito y a Pepe a lo lejos, dos vecinos que siempre le hacen caricias y le dicen cosas bonitas (y hasta le dan chuches). Quiere llegar a ellos cuanto antes, así que tira de la correa y llega a ellos; como ha funcionado, esa conducta es funcional y se refuerza (cada vez quedará más fija en el animal).

La forma de pasear de una persona y un perro son muy distintas entre sí; por esto, es importante que generemos una estructura en el paseo, pero también que nos aseguremos de cubrir sus necesidades (¿cuántas veces les dejamos olfatear durante el paseo o relacionarse con otros perros?). Por descontado, no es cuestión de querer hacer de todo cada vez que salimos a la calle, pero sí que debemos cubrir todas las necesidades día a día.

Situación B: Tu perro ve a otros perros haciendo el cabra en el parque, quiere ir a oler culos, correr y socializar. Tira de la correa, tú te apresuras porque es un incordio que tire y le acercas allí rápido. De golpe, cada día que pasa tira antes y con más intensidad o, con suerte, no aumenta la intensidad con la que tira, pero siempre tira de la correa en esta situación. ¿Por qué? De nuevo, esa conducta le funciona y, además, se ha convertido en operante: tiro, llegó a mis colegas caninos, me refuerzo y, para mí, todo es chachi. Si soy un rottweiler o un pitbull, mi guía a lo mejor se tiene que comprar un brazo nuevo, pero esa es otra historia…

Súmale aquí cientos de ejemplos más: tengo ganas de mear en ese árbol, tiro de la correa y meo; quiero oler una papelera, tiro y… etcétera, etcétera. En otras palabras, si tu perro no se reforzará en esas conductas, no seguiría haciéndolas. Anda que menudo listo soy, ¿no? Pues no, en muchísimos casos, es así de simple: tirar significa llegar a un sitio o conseguir un refuerzo para ese perro; para enseñar a no tirar de la correa, tirar debe significar NO CONSEGUIR nunca esa refuerzo que quiero. ¿Tiras para llegar al parque? Nos paramos y avanzamos solo cuando no tires; lo mismo para saludar, oler o mear en el arbolito.

Para muchos guías el paseo se convierte en un infierno porque tirar es igual a paseo. Todo lo contrario, tirar debe ser siempre sinónimo de estar quieto, es el «no tirar» lo que es igual a movernos, a oler, a llegar a los otros perros y personas, a conseguir cosas. Por supuesto, ahora entran todos los detalles: correas, arneses, collares, tolerancia a la frustración, qué perro tienes… Pero debe quedar muy claro que un perro que consigue cosas tirando es un perro que no va a dejar de tirar, porque se está reforzando en esa conducta (le funciona).

¡Si yo ya sé que tira de la correa porque quiere llegar!

Típicas cosas que solemos escuchar: “Yo trabajo mucho el paseo con refuerzo positivo, le voy dando chuches cuando lo hace bien, pero cuando llega al estímulo de siempre… no hay manera.”

Pues claro que no hay manera.

Porque las chuches ahí le importan bien poco a tu perro. Y esto es el típico malentendido de trabajar en positivo el paseo. Preguntémonos: ¿Qué quiere el perro que está tirando para ir al parque? ¿Una salchicha? No, la salchicha se la trae al pairo en esta situación: el perro quiere llegar al parque. Aquí es cuestión de jugar con refuerzos positivos y negativos; simplificándolo mucho, veamos el caso del perro loco de pipicán:

El perro “loco” por ir al pipicán

El perro Pancho tira para llegar al pipicán. Nos paramos (R – ). Él quiere llegar a un sitio, pero tirando de la correa no puede llegar. ¿Sigue tirando y tirando? Habrá quien entienda esto como un castigo positivo (pongo algo malo…) y quien lo entienda como un refuerzo negativo (retiro algo bueno…); no importa demasiado (yo, por ejemplo, pienso que hasta que el perro entiende lo que quieres, para el perro es un castigo positivo, C+, y una vez sabe qué esperas de él sería un refuerzo negativo, R-). La realidad es que el perro entiende que tirando no consigue lo que quiere y no se refuerza. El perro Pancho deja de tirar, seguimos avanzando hasta el pipicán. En un mundo ideal, llegamos desde el primer día en un estado emocional óptimo y sin tirar de la correa. El perro huele a otros perros, socializa y se lo pasa chupi (R+).

¿Qué aprende el perro? Si voy sin tirar de la correa: 1) llego antes al pipicán (por ley de Premack, cuando dos respuestas se vinculan, aquella que tiene mayor probabilidad de ocurrir refuerza positivamente a otro menos probable) y 2) nunca llego al pipicán tirando de la correa, así que si quiero ir a oler, jugar y hacer perrerías, no puedo tirar de la correa.

La correa del perro es una herramienta de comunicación y vínculo (pero Snoopy parece que no lo sabe aún).

Todo lo anterior, atiende a una situación en la que tu perro no ha tenido ningún problema durante su sociabilización (y sabe socializar), es un perro con el que has trabajado unos mínimos de control y autocontrol, tiene todas sus necesidades cubiertas (recuerda: jerarquía de necesidades) y cuenta con un buen vínculo contigo. Vamos a centrarnos en algunos de los problemas más comunes ahora. Si tu perro ha tenido problemas en la etapa crítica de socialización (o crees que puede haberlos tenido), lo mejor es que contactes con un profesional canino; lo mismo para perros con inseguridad o miedo en la calle o sin autocontrol. Podríamos extendernos aquí, pero no tiene mucho sentido intentar abarcarlo todo en un único artículo. Así que vamos a dos de las situaciones más típicas: los perros que tiran porque no tienen sus necesidades cubiertas y el vínculo entre tu perro y tú.

Esos perros que van a diez mil revoluciones…

Quizá no sea el tuyo, pero ¿cuántos perros has visto en la calle que van como motos? Ese exceso de energía supone que el perro ni tan siquiera pueda gestionar con normalidad los estímulos diarios en el exterior: entre los procesos internos del animal, hay una falta de capacidad reflexiva del sistema nervioso debido al estrés, que provoca un exceso de cortisol, que supone que el sistema límbico no deje a la corteza cerebral dar respuestas “naturales”, que provoca reacciones emocionales exacerbadas y, en casos graves, incluso lo que se conoce como secuestro emocional o amigdalar (por la amígdala cerebral), y bla, bla, bla… En estos casos, la emoción toma el control de nuestros perros (también puede pasar en humanos, ¡ojo!) y lo que menos debería preocuparnos entonces es que el perro esté tirando de la correa. En cualquier caso, la teoría sobre el sistema nervioso la dejamos para otro artículo, ¿te parece?

¿Qué quiero decir con el párrafo anterior? Ante todo, debemos asegurarnos de que las necesidades de nuestros perros están cubiertas. ¿Y cómo conseguimos esto?

  • Paseos estimulantes y repletos de olores, personas, perros, nuevas zonas, sin prisas…
  • Ejercicio físico y mental, tanto en el contexto de paseo como en casa, donde debe contar con un buen ambiente enriquecido: juguetes, Kong, aprendizaje…
  • Correos de 2,5 a 5 metros ajustables; ni hablar de correas de cincuenta centímetros o un metro que obliguen al perro a ir al lado nuestro. ¡Tenemos que dejar que interactúe con el contexto! Por supuesto, una correa de tres metros, también se puede acordar si el contexto lo requiere o si necesitamos más control sobre el perro.
  • Enseña a tu perro a estar solo en casa, habitúale a estar tranquilo, deja que descanse(descansar es tan importante como ejercitarse), ofrécele una buena alimentación…

Todo lo anterior son puntos imprescindibles para que tu perro pueda aprender a pasear sin tirar de la correa.

Tu perro y tú sois un binomio co-jo-nu-do

Toda relación se basa en, por lo menos, dos partes. ¿Qué quiere decir esto? Para pasear sin tirones de correa tu perro debe querer estar contigo. Esto es algo que tomamos como natural (¡hombre, el perro!, el mejor amigo del hombre), pero el vínculo entre tu perro y tú no es innato, sino que es una relación que se debe trabajar y cuidar día a día.

Si has vivido o vives situaciones complicadas con tu perro, plantéate que ahí hay un conflicto que no sabéis resolver juntos: puede ser que engañes a tu perro en el parque cuando quieres ir a casa en vez de enseñarle a venir a la llamada, que riñas mucho más de lo que felicites, que te tenses e incluso tires de la correa de tu perro cuando llega otro perro por miedo a… no importa por miedo a qué, en realidad.

El origen de los conflictos es muy variado, pero supone que 1) no nos estamos entendiendo, 2) a menudo, estamos reforzando lo contrario a lo que queremos y 3) la relación entre nosotros, como dije al principio, no es de confianza mutua. Todo esto se aplica a tu perro con correa y sin correa, porque no desaparece por ponerle o quitarle una cuerda.

¡Si este artículo te ha parecido interesante, te animamos a que te apuntes a nuestros talleres de formación o al curso de perro urbano!

By | 2019-06-19T10:49:35+01:00 junio 19th, 2019|Educación canina y adiestramiento|0 Comments

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33. Escribo, practico kendo y llevo una década trabajando en marketing. ¡Ahora pego un salto hacia el mundo de los perros gracias a Dog'N'Roll!

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