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La importancia de un vínculo sano con tu perro

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La importancia de un vínculo sano con tu perro

¿Qué dirías que es lo más importante de nuestra relación con los perros? ¿Tiene que ser equilibrada? ¿Basada en conceptos que se han mostrado poco aplicables en la relación humano-animal como la sumisión y la dominancia? ¿Acaso la permisividad debe tener límites?

Para nosotros, hay tres puntos fundamentales: debemos sentirnos cómodos (i), deben existir una serie de pautas o reglas marcadas (ii) y debe priorizar el vínculo por encima de todas las cosas (iii); porque sin vínculo, ninguna relación puede ser sana.

Empecemos por la base, ¿os parece? Hace un tiempo, Félix escribió en el blog sobre formas de reforzar el vínculo, la revista Muy Interesante dice que el vínculo entre guías y perros es similar al de madres e hijos, pero ¿qué es el vínculo? Parece una pregunta tonta, pero verás muy rápido por qué no lo es.

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Cuando hablamos de vínculo (afectivo) estamos intentando describir el sentimiento que un animal tiene por otras personas o animales, el placer por tenerlos cerca y otras acciones que resultan estimulantes. Cuando hablamos de vínculo, tendemos a creer que hablamos sobre nosotros, y, sin embargo, el protagonista es nuestro perro. Construir un vínculo es parte de dos, pero ¡no solo eso! ¡Es la base de tu relación con él o ella! Es la manera más natural (y animal) de conseguir que tu perro te haga caso y sea feliz: ¡pasarlo bien estando juntos! Cada persona usará palabras distintas para describir un vínculo sano con su perro, pero, para nosotros, es una combinación de respeto y admiración mutua. 

¿Qué significa el párrafo anterior sobre el vínculo perro-persona?

  • Que la mayor parte de nuestras interacciones sean positivas.
  • Que seamos divertidos e interesantes para nuestros perros.
  • Que lo pasemos bien juntos.
  • En definitiva, que seamos su referente: su lugar seguro.

¿Qué NO significa el párrafo anterior?

  • Que nos pasemos el día regañando y generando incomodidad.
  • Que engañemos a nuestros perros (lo más típico es reñir tras llamar a nuestro perro, o engañarle para irnos del parque, ¿os suena esto?).
  • Que prestemos una atención excesiva.

La lista podría ser mucho más larga, claro que sí, pero solo quería plantear algunos ejemplos para recordar que (1) el perro es un ser independiente que vive con nosotros (2) y sabe tomar decisiones propias (3); como guías está bajo nuestra responsabilidad (de ahí la necesidad de una serie de reglas básicas de convivencia), pero es importantísimo que esté con nosotros y quiera estar con nosotros (de forma natural).

Por esto, sea un perro adulto o un cachorro, si tiene un problema que él puede gestionar, no deberíamos intervenir; ¿y cuando tenga un problema que no sabe cómo solucionar? Que sepa que puede contar con nuestra ayuda. Eso es un vínculo sano: un vínculo de calidad que implica sincronía, mutualidad, apoyo emocional, actitud positiva y estimulación, como decía Patricia Guerrero en uno de sus vídeos de YouTube.

Cuatro palabras mágicas para un vínculo sano con tu perro

Todo lo anterior parece un embrollo de tres pares, ¿verdad? De acuerdo, vamos a intentar aclararlo con cuatro conceptos: equipo, reglas, independencia y supervisión.

Equipo, somos dos

A menudo, se suele ver la relación con nuestros perros en términos de sumiso y dominante, donde nosotros debemos estar por encima y el perro acatar y poco más. Esto viene de la (mal entendida) Teoría de la dominancia y de obviar el hecho de que una manada —simplificando— no es más que una familia. En Dog’N’Roll creemos que el guía no tiene por qué comportarse como un “macho alfa” con los perros con los que convive —porque, para empezar, no es un perro—, sino como un padre/madre, que será quien dicte unas reglas justas para beneficio del grupo.

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Reglas justas para beneficio de todos

¿Esas reglas no nos convierten en El Líder De La Manada™? No, nos convierten en el referente para nuestro/s perro/s, la figura que enseña y marca unas reglas para la seguridad y el beneficio de todos. Y, sobre todo, nos ayudan a entender que no hay un rol más importante que otro: un maestro no es nada sin alumnos, y un alumno no es nada sin un maestro, ¿verdad?

Y aquí me desvío un poco, porque, en las reglas, es donde se generan muchos de los conflictos que afectan al vínculo sano con nuestros perros.

Porque…

  • Muchas veces pinchamos por la comunicación: ¿estamos seguros de que nuestros perros entienden lo que queremos?, ¿y estamos seguros de que estamos entendiendo lo que nuestros perros nos están diciendo? ¿Conocemos el lenguaje gestual canino? Es maravilloso poder comunicarse con otra especie, pero ¿estamos seguros de que estamos esforzándonos una milésima parte de lo que lo hacen ellos?
  • Otras, se nos olvida aquello del respeto, la confianza y la paciencia. Un buen vínculo es sinónimo de tiempo de trabajo, de diversión, de horas, días, semanas y meses. Deberíamos preguntarnos: ¿recurrimos a la imposición por la fuerza o a los castigos físicos? ¿Tenemos paciencia para enseñar y educar a nuestros compañeros? ¿Confiamos en ellos en casa, en la calle, sueltos?
  • En relación con el punto anterior, ¿estamos seguros de que no reñimos mucho más de lo que felicitamos? ¿Qué nos parecería a nosotros que nuestros familiares solo se comunicaran con nosotros para gritarnos “noes” y discutir? Menudo coñazo sería, ¿verdad?
  • ¿Y cuánto tiempo dedicamos a estar juntos de buen rollo? Jugando a la pelota, paseando, cepillándole o acariciando. ¿No tendremos una relación mucho más descompensada de lo que creemos?

Un buen vínculo depende de los dos, pero sobre todo depende de ti, como guía, que eres quien puede organizar tiempo de calidad juntos para ir a la montaña, pasear por la ciudad, quedar con otros perros y personas o estructurar un día a día lleno de juego, deporte, descanso y seguridad. Sobre esto, ya hablo Félix en un artículo anterior (tienes el enlace al principio del artículo), así que no me extiendo, sino que vuelvo a los dos puntos que me faltaban por tocar: independencia y supervisión.

Colegas, pero que corra el aire: independencia y supervisión

Incluso los mejores amigos no quieren estar las 24 horas juntos, ¿verdad? El perro sí, y por eso es la hostia. Pero que esté contigo (cerca de ti) no significa que no quiera oler otros culos y jugar con otros perros. Educamos a nuestros perros y estipulamos unas reglas por su seguridad, pero ¿seguro que no nos olvidamos de que el objetivo es conseguir un perro más autónomo? Un perro que pueda quedar en casa tranquilo, que pueda correr suelto en el parque, que pueda ser más perro. Aquí, para mí, entran los dos conceptos que habían quedado por explicar: independencia para que un perro sea perro, se comunique y juegue con otros miembros de su especie, corra, salte, huela, lama, yo qué sé, ¡que haga cosas de perro!

Y supervisión activa por nuestra parte, para prever posibles problemas de nuestro perro hacia el entorno y del entorno hacia nuestro perro; poder mantener nuestro papel como referente sin necesidad de que eso se traduzca en un control rígido hacia el perro ni en una dependencia constante del animal hacia nosotros, que puede llegar a derivar en cosas tan feas como el hiperapego o la reactividad.

Muchos educadores/as dicen: ¡busca el movimiento de cola de vuestro perro para saber que se lo pasa bien contigo! Es cierto, pero también es la “frase bonita”. Nosotros decimos: implícate en la educación de tu perro, estudia el lenguaje canino, apréndete las señales de calma y advertencia y, sobre todo, estate atento a las mil formas (mirada, juego, cola, lametazos, incluso ladridos y muchas cosas más) con las que tu perro te dice “¡Gracias por ser tan guay!”, porque ahí es donde se encuentra un vínculo sano, en un perro que tiene todo un mundo de estímulos delante y decide quedarse a tu lado para que los descubráis juntos.

Este vídeo (divulgativo) explica 10 señales para saber si tienes un vínculo fuerte con tu perro y si eres un referente y una base de seguridad para él o ella.

By | 2019-03-07T09:23:40+00:00 marzo 7th, 2019|Educación canina y adiestramiento, Perro urbano|0 Comments

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32. Escribo, practico kendo y llevo una década trabajando en marketing. ¡Ahora pego un salto hacia el mundo de los perros gracias a Dog'N'Roll!

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